La profesión farmacéutica es una actividad que, año tras año, va reduciendo su nivel de paro. Según los últimos datos del Inem, el número de licenciados en Farmacia que estaban en paro descendió un nueve por ciento durante el primer semestre del año. Además, España es uno de los países europeos que más farmacias por habitantes tiene y se trata de uno de los servicios mejor valorados por la sociedad. Todo ello ha contribuido a que la Organización Mundial de la Salud considere al sistema sanitario español como el séptimo mejor de todo el mundo.
 
En la actualidad, cerca de 60.000 farmacéuticos españoles ejercen su labor endiferentes campos profesionales, siendo la oficina de farmacia la modalidad que más atrae (cuenta con casi 40.000 trabajadores). Además, cada vez hay más de estos profesionales que trabajan en hospitales, alimentación-nutrición, laboratorios y las propias administraciones.
 
De hecho, según datos facilitados por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, existen más de 30 salidas diferentes para esta licenciatura. Y para poder ejercerlas habrá que estar inscrito en el Colegio de la provincia correspondiente. Si nos fijamos en la evolución de los licenciados en Farmacia que estaban inscritos como desempleados en el Inem, observamos una tendencia a la baja. Así, de los 4.817 inscritos en 2001 hemos pasado a 2.705 en 2006. Estas positivas cifras han situado a esta carrera como una de las que están siendo más demandadas por los estudiantes.
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En qué consiste la profesión

 
Pero, ¿en qué consiste la profesión de farmacéutico? Según el Consejo General, «la esencia de su actividad es el medicamento, ocupándose de las distintas facetas relacionadas con la investigación, elaboración, distribución y dispensación del mismo como eje profesional. Por su formación multidisciplinar en temas de salud, desarrolla su labor en actividades de dermofarmacia, análisis clínicos, alimentación, investigación o farmacia hospitalaria, entre otras».
 
Si quieres convertirte en farmacéutico tendrás que cursar los estudios oficiales de Farmacia, impartidos actualmente en 15 facultades universitarias españolas. Los campus de Elche (Alicante), Barcelona, Granada, La Laguna (Tenerife), Navarra, Alcalá de Henares y Complutense (Madrid), Salamanca, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia, CEU-Valencia, Vitoria, CEU San Pablo y Alfonso X El Sabio (Madrid) imparten esta titulación.
 
Características de la titulación
 
La carrera tiene una duración total de cinco años, y combina la teoría con un período de prácticas tuteladas de seis meses. Éstas tendrán lugar en la oficina de farmacia o servicio determinado de un hospital, tal y como marcan las directivas europeas. Si comparamos la situación formativa de España con la del resto de países europeos, observamos que nosotros contamos con un mayor número de estudiantes de esta disciplina. En concreto, hay unos 19.000 alumnos matriculados, licenciándose cada año unos 2.700. Si nos fijamos en nuestro entorno, nos encontramos con casos como el del Reino Unido, con 1.050 licenciados anuales, y Alemania, con 1.600.
 
Los licenciados en Farmacia terminan sus estudios con los conocimientos adecuados sobre medicamentos; las sustancias para fabricarlos; la tecnología farmacéutica y del control físico, químico, biológico y microbiológico de los medicamentos; el metabolismo; la acción y utilización de los tóxicos; los datos científicos de las medicinas para poder proporcionar la información adecuada sobre las mismas, y las condiciones legales en las actividades farmacéuticas.
 
La Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias atribuye a los farmacéuticos las «actividades dirigidas a la producción, conservación y dispensación de los medicamentos, así como la colaboración en los procesos analíticos, farmacoterapéuticos y de vigilancia de la salud pública».
 
 

Cambios a nivel europeo

 
La puesta en marcha del Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES) obliga a realizar una reforma en los planes de estudio. El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, junto con la Conferencia de Decanos, se encarga en la actualidad de desarrollar estos nuevos planes. La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) publicó a comienzos de este año 2006 el denominado «Libro Blanco Título de Grado de Farmacia». En este volumen se recopila el trabajo de las universidades españolas, junto con el Consejo General, en referencia al diseño de títulos oficiales de grado adaptados al EEES.
 
El farmacéutico profesional también tiene la posibilidad de especializarse. Así figura en el Real Decreto 2708/1982, de 15 de octubre, que establece que «considerando el desarrollo alcanzado por el avance técnico dentro del campo de conocimientos correspondiente a los licenciados en Farmacia, es preciso determinar las características de la formación de los especialistas farmacéuticos». Dos son los grandes grupos en los que se dividen las especializaciones, en función de si requieren o no formación hospitalaria.
 
Las primeras incluyen los análisis clínicos, la bioquímica clínica, microbiología y parasitología, farmacia hospitalaria, radiofarmacia e inmunología. Las segundas abarcan el análisis y control de medicamentos y drogas, la farmacia industrial y galénica, la farmacología experimental y la microbiología industrial. Finalizada la licenciatura, el farmacéutico tiene ante sí múltiples salidas laborales, pero sólo tres son exclusivas para estos profesionales: la oficina de farmacia, la farmacia hospitalaria y la dirección técnica de almacenes de distribución. Según el Consejo de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, «también podrían llegar a incluirse los cuerpos del servicio de las administraciones públicas».
 
Además, la industria farmacéutica presenta un campo de ofertas de empleo para estos profesionales. Destacan la dirección técnica, técnicos de control de calidad y fabricación, información técnica de medicamentos, farmacólogo, gestión comercial, documentación científica o técnicos de industria dermofarmacéutica. Dentro del campo de los análisis pueden trabajar en análisis clínicos, bioquímica, parasitología y microbiología, etc. En el área de alimentación y nutrición pueden desempeñar su actividad como dietólogos o analistas bromatológicos. Además, también pueden especializarse en otros ámbitos, como por ejemplo ortopedia, óptica, plantas medicinales, etc.
 
 
 
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