Con la llegada del verano, lo más normal es que tengamos ganas de coger el coche y viajar... normalmente a un sitio lejano que normalmente no podamos ir...

 

Casi ocho de cada 10 personas que toman medicamentos nunca ha sido advertido por un profesional sanitario sobre los efectos de los fármacos sobre la conducción.

 

En España los accidentes de tráfico son una de las cinco primeras causas de muerte y la primera entre los hombres de 15 y 29 años. Los medicamentos son causa del 5% de los accidentes de circulación graves. Pero lo más preocupante es que casi ocho de cada 10 personas que toman medicación (el 17% de los conductores se medica de forma crónica) nunca ha sido advertido de los efectos negativos de estos fármacos sobre la conducción.

 

FÁRMACOS SUSCEPTIBLES DE PRODUCIR ALTERACIONES EN LA CONCUCCIÓN:

 

Ansiolíticos o hipnóticos

Los fármacos empleados como hipnóticos o ansiolíticos son las benzodiazepinas o medicamentos que actúan farmacológicamente como ellas (zoplicona, zaleplon o zolpidem).

 

Todas las benzodiazepinas son ansiolíticas a dosis bajas e hipnóticas a dosis altas. Estas sustancias tienden a producir disminución de los reflejos, alteraciones de la coordinación psicomotriz y del estado de alerta.

 

Los pacientes tratados con benzodiazepinas deberían evitar en lo posible la conducción de vehículos, especialmente durante las primeras horas de la mañana (por la somnolencia residual) y no ingerir bebidas alcohólicas. Los ancianos además tiene una propensión especial a los efectos secundarios de las benzodiazepinas.

 

Analgésicos opiáceos

Los pacientes tratados con analgésicos opiáceos no deberían conducir vehículos puesto que estos fármacos pueden producir somnolencia, disminución de la alerta psíquica e incluso vértigo.

 

Antidepresivos

En el caso de los antidepresivos se aconseja no conducir al inicio del tratamiento  y siempre que se produzca un cambio en la dosificación. En caso de finalizar un tratamiento que haya durado más de ocho semanas, deberá reducirse la dosis a la largo de un periodo de tiempo no inferior a un mes. Las reacciones de supresión brusca del tratamiento con antidepresivos son muy negativas sobre la conducción ( náuseas, dolor abdominal, diarrea, insomnio, pesadillas, cefalea, sudación, irritabilidad, ansiedad...).

 

Instaurado el tratamiento con antidepresivos, existen grandes diferencias de efectos secundarios entre los antidepresivos tricíclicos (imipramina,etc.) y los inhibidores de la recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina...etc). Los antidepresivos tricíclicos producen más efectos adversos, que afectan a la conducción que los inhibidores de la recaptación de serotonina.

 

Las reacciones de supresión brusca del tratamiento con antidepresivos son muy negativas sobre la conducción ( náuseas, dolor abdominal, diarrea, insomnio, pesadillas, cefalea, sudación, irritabilidad, ansiedad...).

 

Antihistamínicos

Se pueden diferenciar claramente dos tipos de antihistamínicos, los clásicos (clemastina,  difenhidramina, clorfenamina, dexclorfeniramina, alimemazina...),  y los de segunda generación, mal llamados no sedantes (azelastina, cetirizina, ebastina, fexofenadina, loratadina, mizolastina, terfenadina...). Los antihistamínicos clásicos tienen dos claros efectos sobre la conducción: una acción anticolinérgica y producen somnolencia. De los antihistamínicos de segunda generación aunque carecen de acción anticolinérgica y producen menos somnolencia, no puede descartarse que producen un efecto negativo sobre la conducción.  

 

La mequitazina es un antihistamínico intermedio entre los dos grupos, porque carece de acción sedante y anticolinérgica a las dosis recomendadas (5 mg al día). A dosis superiores si pueden producir estos efectos secundarios.

 

Cabe destacar que los antihistamínicos y las benzodiazepinas son los medicamentos que se encuentran con más frecuencia en la sangre de las víctimas de los accidentes de tráfico.

 

Antimigrañosos

Los antimigrañosos denominados “triptanes” (sumatriptán, rizatriptán...etc) pueden producir mareos y somnolencia, por este motivo no se recomienda conducir vehículos durante su administración.

 

Antianginosos

 

 

Precaución con los antagonistas del calcio (nifedipina, diltiazem, etc) porque pueden producir mareos y dolor de cabeza, con más frecuencia al principio del tratamiento. Desaconsejada la conducción en las primeras semanas de tratamiento con nitratos (dinitrato y mononitrato de isosorbida, etc) asociados a fuertes dolores de cabeza, taquicardia e hipotensión).

 

Antihipertensivos

 

 

Un paciente que sufre hipertensión pero que está controlado porque toma su medicación regularmente, puede conducir sin problemas. Pero resulta peligrosa la conducción siempre que se inicia el tratamiento o cuando se hace necesario un cambio de la dosis administrada. Los antagonistas alfa-adrenérgicos (prazosina, doxazosina, etc) pueden producir hipotensión postural, mareos y vértigos. Los medicamentos que actúan sobre el sistema renina-angiotensina (enalaprilo, losartán, etc) pueden producir fatiga, somonolencia e irritabilidad, especialmente al iniciar el tratamiento.

 

Antiarrítmicos

 

 

Se desaconseja la conducción durante las primeras semanas de tratamiento con estos medicamentos (propafenona, flecainida, mexiletina). Estos fármacos pueden producir mareos y diversos síntomas como cefalea, visión borrosa, desorientación...etc

 

Antibióticos

 

 

Hasta un 10% de los pacientes tratados con fluoroquinolonas (ciprofloxacino...) pueden presentar dolor de cabeza y nerviosismo. Por otro lado las tetraciclinas (minociclina...) presentan riesgo de producir mareo y dolor de cabeza.

 

Antitusivos

 

En este grupo encontramos fármacos como la codeína (incluida en el grupo de los analgésicos opiáceos) y el dextrometorfano. El dextrometorfano  puede producir somnolencia, vértigo e incluso excitación y confusión mental.

 

PREPARADOS OFTALMOLÓGICOS

 

Los colirios y las pomadas oftálmicas  pueden alterar la visión de los pacientes y de esta manera afectar la conducción de vehículos. Por ejemplo los agentes midriáticos (tropicamida, etc) pueden necesitar varias horas hasta normalizar la visión. Los preparados oftámicos antiglaucoma pueden requerir varias semanas hasta que el paciente está en condiciones de conducir. Las lágrimas artificiales por lo general necesitan un espacio de tiempo hasta que se recupera la visión con normalidad.

 

Vasodilatadores cerebrales

No se recomienda conducir las primeras semanas de tratamiento con estos fármacos (vincamina, dihidroerotoxina, etc), puesto que son causa de mareos, hipotensión ortostática, insomnio y cefalea.

 

 

 

Otros fármacos susceptibles de producir alteraciones significativas en la conducción son:

 

Anestésicos

 

Antidiabéticos

 

Antiespasmódicos urinarios (trospio, oxibutinina, tolterodina, etc)

 

Antiepilépticos (fenitoína, carbamazepina...)

Antieméticos (ondasetrón, tropisetrón, granisetrón)

 

Antiespásticos (carisoprodol, metocarbamol, baclofeno, ciclobenzaprina) 

 

Antiparkinsonianos (levodopa, pramipexol...)

 

 

Antipsicóticos (clorpromazina, levomepromazina, zuclopentixol, clozapina...)

 

Antituberculosos (isoniazida, etambutol)

 

 

 

Antivertiginosos (flunarizina, cinarizina)

 

Estimulantes del apetito (ciproheptadina, pizotifefo)

 

Inhibidor de la lactancia (lisurida)

 

Procinéticos (metoclopramida, clebopirda, sulpirida, etc)