Los estudiantes se preparan para realizar la prueba de acceso a la universidad y en ocasiones, los nervios, la falta de sueño o la desubicación puede jugarles una mala pasada.
Fuente: 20minutos.es
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Llega el día del examen. Aunque lo que te han recomendado es que el día anterior te des un paseo, cenes bien y te vayas pronto a la cama, los nervios y el estrés puede que te hayan mantenido en vela durante la noche y al día siguiente te quedes dormido.
 
No serías el primero ni el último al que esto le pasa y, desgraciadamente, por dormirse y no aparecer en la Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU), no hay justificación posible, y te verás con todos tus nervios y tus apuntes despidiéndote de junio y dándole la bienvenida a septiembre. Sin embargo sí que hay otras razones de mayor peso que no dependen del estudiante y que pueden justificar la ausencia a uno o varios de estos exámenes.
 
Se busca una solución “Las decisiones las toma la organización de cada Comunidad Autónoma, sin embargo, por lo que he podido comprobar a través de otros compañeros de otras universidades, hay una enorme sensibilidad por situaciones que no son responsabilidad del estudiante y se busca una solución para que el perjuicio sea el mínimo”, explica Fernando Zulaica, Delegado del Rector para las pruebas de acceso y admisión a la Universidad de Zaragoza.
 
Estas situaciones que plantea el delegado suelen ser imprevistos que, independientemente del alumno, le impiden asistir a su cita con el examen, por ejemplo, enfermedades, indisposiciones o problemas físicos. “Pueden ser una gripe, un cólico, una apendicitis… En estos casos, que todos los años se dan tres o cuatro entre junio y septiembre, el alumno debe ponerse en contacto con los responsables de sus centros y estos nos lo comunican a los presidentes de los tribunales. Como en este caso las razones están justificadas se les permite hacer el examen en un horario diferente”, prosigue Zulaica. Eso sí, quienes opten a esta evaluación alternativa no repetirán el examen de junio. “La organización se reúne y prepara tres exámenes de cada asignatura, uno para junio, uno para septiembre y otro para este tipo de situaciones, para que las preguntas sean diferentes”, añade.
 
 
“Nosotros nos hemos visto en situaciones en las que una persona tiene una enfermedad que imposibilita que el alumno se presente en el periodo prudente de tres días de junio que se ha dispuesto para ello, por lo que tomamos la decisión de que pudieran hacer el examen en septiembre, pero que los resultados computasen a todos los efectos de admisión en la universidad con los del resto de estudiantes de junio, para que puedan competir en las mismas condiciones”, concluye el delegado.
 
Causas dudosas como retrasos, despistes e impuntualidades Respecto a los retrasos, los despistes y las impuntualidades, la decisión también depende de la comunidad autónoma y, aunque se recomienda estar media hora antes de la hora asignada al examen para que los alumnos se distribuyan en el aula, peguen sus pegatinas y presenten el DNI, hay quienes pueden dar entre 10 y 30 minutos de cortesía una vez empezado el examen para entrar en el aula. No obstante, el examen no se alargará más de la hora prevista, así que si has entrado tarde, tendrás menos tiempo que el resto de tus compañeros para responder a las preguntas.
 
En definitiva: lo más recomendable es que te informes en tu centro de cómo funcionan estas cuestiones en tu Comunidad Autónoma, pero, sobre todo, que descanses bien y llegues puntual a todas las citas, para no lamentar ningún susto.