100 carcajadas equivalen a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o 15 minutos de bicicleta.

Fuente: elperiodicodelafarmacia.com

 

La risa es la medicina más antigua del mundo. Sus beneficios ya se disfrutaban hace miles de años en los llamados “templos chinos de la risa” o gracias a los “doctores payasos” de las antiguas tribus. Con el paso de los años, se ha demostrado científicamente que sus beneficios para la salud y bienestar de las personas son claves. De hecho, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), reírse a menudo puede suponer hasta cuatro años y medio más de vida. De ahí que se hayan puesto de moda técnicas como la risoterapia o el yoga de la risa.
 
Con motivo del Día Mundial de la Felicidad, el departamento médico de la aseguradora de salud Cigna ha analizado sus beneficios:
 
Rejuvenece la piel y tonifica. A diferencia de lo que se cree, no es la causante de las arrugas de expresión. Más bien todo lo contrario, ya que la risa ejercita los músculos de la cara y produce un efecto tonificante. Además, teniendo en cuenta que cuando nos reímos movemos unos 400 músculos de nuestro cuerpo, se ha demostrado que 100 carcajadas equivalen a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o 15 minutos de bicicleta. Eso sin contar que, cuando estamos contentos, se refleja en nuestro estado físico y la apariencia es mejor.
 
Libera tensiones y es el mejor desestresarte que existe. La risa ayuda tanto a nivel mental como físico al elevar los músculos de la espalda y estirar las cervicales, puntos principales donde se acumulan mayores tensiones. En el contexto laboral, está demostrado que, gracias a la liberación de dopamina, neurotransmisor asociado a la agilidad mental, y a la disminución de la producción de cortisol, responsable del estrés, ayuda a sentirse más productivo y motivado en la realización de las tareas.
 
Aporta beneficios sociales. Las personas alegres y positivas son mucho más atrayentes que las personas negativas. Generan buen ambiente y contagian el buen humor y el optimismo. Según los expertos, ayuda a mejorar las relaciones interpersonales, facilita las situaciones incómodas, elimina bloqueos emocionales y ayuda a desdramatizar las situaciones negativas.
 
Disminuye el riesgo de infartos, regula la presión sanguínea y evita enfermedades. Los espasmos que se producen en el diafragma cuando reímos actúan como elemento fortalecedor de los pulmones y el corazón, lo que se traduce en menos posibilidades de sufrir un infarto. También regula la presión sanguínea ayudando a que se limpien las arterias. Además, gracias a que refuerza el sistema inmunológico, la probabilidad de contraer alguna enfermedad es menor.
 
Reduce la sensación de dolor. Al reír, se segregan endorfinas, pequeñas cadenas proteicas que se liberan a través de la medula espinal y el torrente sanguíneo, y que pueden ser hasta 20 veces más efectivas que algunos medicamentos para el dolor gracias a sus efectos calmantes y analgésicos.
 
Adiós congestiones. Se ha demostrado que las vibraciones que produce despejan la nariz y los oídos de mucosas cuando se está congestionado y, gracias a las lágrimas que provocan, ayudan a limpiar los ojos. Además, cuando reímos, en los pulmones entra el doble de aire del normal, permitiendo ejercitarlos y conseguir que tengan una mayor capacidad.